San Vicente en tres días
Dicen que no hay dos sin tres en San Vicente de la Barquera. Arrancamos esta tercera jornada recorriendo nuestros pueblos y rincones de la villa, a veces escondidos, o que pasan desapercibidos.
1. La Revilla
Nuestra ruta comienza disfrutando del silencio de La Revilla en la Parroquia de San Pedro Apóstol, junto a la Posada de la Vieja Escuela. Muy cerca, se encuentra la Ermita de Santa Marina, un templo del siglo XVII restaurado en 2024 que destaca en lo alto del Camino del Norte de Santiago. Hasta su rehabilitación, un pino coronaba este santuario que, dice la leyenda, una viuda plantó su semilla en el campanario tras perder a su esposo. El clima húmedo cántabro hizo el resto.








2. Abaño y La Acebosa
La Marisma de Rubín en Abaño es la siguiente parada. Un paraje de gran valor ambiental entre las aguas dulce y salada del río Escudo y el mar Cantábrico, hogar de numerosas aves migratorias. La ruta continua en la Capilla de San Lázaro, los únicos vestigios que quedan en pie de esta iglesia que data del siglo XIII, parte del antiguo hospital de leprosos. Destacan sus pinturas murales en el interior. Una parada para conocer la Cantabria rural que se completa con la Iglesia de San José y la Magdalena en La Acebosa.
3. El Barcenal y Gandarilla
En el pueblo etnográfico del Barcenal, con sus casas típicas cántabras, se encuentra la Ermita de San Roque, donde cada 16 de agosto se congregan vecinos y visitantes para celebrar la festividad de su patrón. También se halla uno de los conjuntos megalíticos más importantes de la región, La Raíz-Piedrahita, aunque actualmente de acceso restringido. A pocos kilómetros se abre Gandarilla, entre vacas tudancas y lecheras pastando por los prados, con la apacible Iglesia de la Virgen de las Nieves.








4. El Hortigal y Santillán-Boria
Siguiendo por el río Gandarilla se llega hasta El Hortigal, donde se erige la pequeña y recuperada Ermita de Santa Ana, realmente de cuento, dentro de un frondoso bosque en la que, cada 26 de julio, resuenan las panderetas en honor a la Virgen. Sin duda, debes visitarla. Ya de vuelta hacia San Vicente de la Barquera, te recomendamos parar en las calas de Liñera y Fuentes, en la barriada de Santillán-Boria. Son el colofón a este viaje, un verdadero regalo natural.