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San Vicente de la Barquera
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San Vicente de la Barquera es una villa marinera situada en la costa occidental de Cantabria, en un enclave privilegiado entre el mar Cantábrico y los Picos de Europa. Asentada a orillas de la ría que se abre al océano y rodeada por el Parque Natural de Oyambre, ofrece paisajes de gran contraste: largas playas, marismas y praderas conviven con el perfil escarpado del entorno. Un destino que lo tiene todo para quienes buscan saborear el mar y la montaña sin prisa.
Su casco histórico, coronado por el Castillo del Rey y la Iglesia de Santa María de los Ángeles, invita a pasear y descubrir la esencia de un lugar con profunda tradición marinera. Más allá del núcleo urbano, merece la pena adentrarse en los pueblos de la comarca, con rincones que parecen haberse detenido en el tiempo. Con una población de unos 4.000 habitantes, San Vicente conserva un ambiente tranquilo ligado al mar, que se anima especialmente los meses de verano con la celebración de la Fiesta de la Folía, dedicada a la Virgen de la Barquera, declarada de Interés Turístico Regional.




Un pueblo con historia
La tradición sitúa la fundación de San Vicente de la Barquera en la repoblación cristiana del siglo VIII, aunque los romanos ya habían reconocido el valor estratégico de este lugar levantando el “Portus Vereasueca”. La consolidación barquereña llegó en 1210, cuando el rey Alfonso VIII de Castilla le concedió el fuero, convirtiéndola en villa realenga. Desde entonces, la localidad gozó de importantes libertades y privilegios que, unidos a su posición, favorecieron su desarrollo como puerto clave en la Edad Media, participando en hitos como la reconquista de Sevilla y la pesca en Terranova.
Entre los siglos XIII y XIV formó parte de la Hermandad de las Cuatro Villas de la Costa, junto a Santander, Laredo y Castro Urdiales, lo que demuestra su relevancia en la historia marítima del norte de España. La visita del emperador Carlos I en 1517 marcó uno de los momentos de mayor esplendor y orgullo para los barquereños. Estos años de prosperidad se reflejaron en un notable crecimiento de la villa y en un legado de tradiciones que han logrado pervivir hasta hoy entre sus gentes, configurando un lugar con alma propia.
Kilómetro 0 del Camino Lebaniego, parada histórica del Camino de Santiago
Además de su belleza y su pasado medieval, San Vicente de la Barquera destaca por ser punto de encuentro de dos de las principales rutas de peregrinación del norte peninsular: el Camino Lebaniego y el Camino de Santiago.
El Camino Lebaniego une la costa con el Monasterio de Santo Toribio de Liébana, uno de los lugares santos del cristianismo por custodiar el “Lignum Crucis”, el fragmento de la Cruz de Cristo más grande que se conserva en el mundo. San Vicente es el punto de partida de esta ruta espiritual y cultural, que comienza en la Iglesia de Santa María de los Ángeles y que atraviesa Cantabria por valles. Por su parte, el paso del Camino del Norte de Santiago cruza la localidad en la etapa que une Santander y Comillas, considerada por muchos peregrinos como una de las más bellas del itinerario jacobeo.
El Sorropotún y nuestras fiestas
Si hay algo típico en San Vicente es el Sorropotún, el plato estrella de la villa, seña de identidad y activo gastronómico y turístico. Aquí tienes la receta: bonito fresco, patatas, pimientos, cebolla morada, tomate y pan, todo cocinado a fuego lento para que los sabores se integren perfectamente. El guiso que reúne todos los ingredientes de alta calidad de la cocina marinera cántabra a la mesa.
Son muchos los establecimientos que lo incluyen en sus cartas durante la temporada de pesca, entre junio y octubre. De manera popular, coincidiendo con las Fiestas de la Barquera y el Mozucu, del 7 al 9 de septiembre, como acto central, se prepara y ofrece una degustación a todos los asistentes. “Sorropotún” es marca registrada ante la Oficina Española de Patentes y Marcas.




Mientras que la celebración de la patrona barquereña pone el punto final al calendario festivo, San Vicente Mártir abre el año milagroso el 22 de enero por todo lo alto. San Vicente y sus pueblos se visten de gala combinando fe y mar por su patrón. Y como buena villa marinera, no podían faltar las Fiestas del Carmen cada 16 de julio, con misa, sardinada y verbena.
Pero La Folía es, con el permiso del resto de celebraciones, la Gran Fiesta de San Vicente. Este rito centenario que se remonta a la Edad Media atrae después de Semana Santa a miles de visitantes en torno a la procesión marítima de la Virgen, el porteo de la Santa por la Cofradía de Mareantes, la banda de cornetas que los acompaña y los cánticos de las “picayas” y sus panderetas.
Además, cada pueblo del municipio festeja su patrón: San Lázaro (Abaño), La Magdalena (La Acebosa), San Ángel (Los Llaos), San Roque (El Barcenal), Las Nieves (Gandarilla), Santa Ana (El Hortigal), San Pedro (La Revilla) y La Guía (Santillán-Boria).
Lo que no puedes perderte
Como has podido comprobar, San Vicente de la Barquera ofrece múltiples experiencias que merecen ser descubiertas: patrimonio urbano, entornos naturales, rutas y caminos con historia y pueblos pintorescos. Estos son algunos de los rincones imprescindibles que no pueden faltar en tu visita. ¡Te esperamos!